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Qué vienen los cochitos

  • Foto del escritor: Abraham Ramos Viera
    Abraham Ramos Viera
  • 4 may 2024
  • 2 Min. de lectura

El relato de nuestra infancia suele hilvanarse a partir de hitos que si bien, desde el punto de vista de nuestro yo adulto parecen objetivamente poco importantes, a través de los ojos del niño o niña que fuimos lo eran todo. Eran aquellas pequeñas señales que nos hacían adivinar la llegada de buenos momentos, de tiempo de disfrute, juego y diversión. En mi barrio, con la llegada del mes de mayo y las fiestas patronales, las calles cambiaban su estética cotidiana para llenarse de los típicos bochinches, la ornamentación festiva marcada por las banderas y, lo más importante, la llegada de los cochitos.

Los cochitos, es una forma muy nuestra de denominar a las atracciones o a lo que en otras latitudes se llama “la feria”. Hay recuerdos que atesoro con celo y cuidado para no perder ni el más mínimo detalle, entre ellos destaco el de aquellos días de final de abril en el que, a la salida del colegio y como por arte de magia, ya estaban allí los cochitos. Eso lo cambiaba todo, era la antesala de días de actos en la plaza, de poder alargar la fiesta más allá de lo que en otros momentos del año nos permitían, éramos felices y no sé si lo sabíamos, pero lo disfrutábamos con total intensidad y honestidad.

Nuestro yo adulto, ciertamente, ha perdido esa capacidad de hacerse totalmente presente en el ahora, la intensidad y la honestidad con que se vive la vida es otra, llena de matices, de condicionantes, de pasado y de futuro. Sin embargo, nos vuelve a conmover la mirada inocente e ilusionada de la infancia de hoy, que como ayer, se asombra, se conmueve y celebran la llegada, un año más del carrusel.

Así se fabrican los recuerdos, así se crea la nostalgia del mañana, pero eso, en el ahora eterno en la que vive la infancia, no tiene importancia porque, hoy por fin, vienen los cochitos.



 
 
 

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